Reggae para denunciar la injusticia

El género de la canción protesta no es un empeño nuevo. En Latinoamérica y España, autores de los años 60, 70 y 80 se sirvieron del instrumento y la voz para canalizar las reivindicaciones sociales y políticas del momento.

Mucho ha llovido desde entonces y la protesta musical ha diversificado su forma de alcanzar al gran público. Uno de estos ejemplos es el sonido reggae de Tiken Jah Fakoly, un músico de Costa de Marfil, perseguido y amenazado de muerte por su filosofía de vida, cuyas letras relatan el drama humano en África y la injusticia generalizada.

Esta noche comparto en la hilandera uno de sus pegadizos temas “Plus rien ne m’etonne” (ya nada me asombra),  que a mi entender no sólo alude a las fehacientes lógicas del poder mundial paridas por intereses financieros y territoriales, sino a la pérdida de nuestra capacidad de asombro y de indignación ante el conocimiento de las violencias lejanas.

Que os guste.

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Adictos al trabajo en situación de desempleo

No sé si alguno de ustedes ha llegado a sentirse en alguna ocasión como yo, pero para los que una vez fuimos adictos al trabajo, o sea, nuestro desempeño laboral era el centro y razón de ser de nuestras vidas, el encontrarnos en el desempleo es un situación  no sólo nociva en términos laborales, sino que implica ciertos efectos colaterales en las relaciones sociales.

Si usted tenía una agenda laboral completa hasta los fines de semana y las fiestas de guardar; si su principales amistades se forjaron en el entorno laboral; si respondía llamadas en su teléfono móvil a cualquier hora; si la bandeja de correo electrónico cada mañana estaba a rebosar y hoy, apenas le llega el spam de empresas comerciales, tal vez usted me comprenda. Puede que también le sucediera que con la última nómina y la postrera reunión de despedida, los refuerzos sociales se hicieron cada vez más laxos hasta desaparecer en el universo tedioso del tiempo libre.

Parece que hoy no queda más que salir a dar largos paseos bajo el sol primaveral, frecuentar a la familia y eso sí, dedicar la mitad de la jornada a profundizar en esto de las redes sociales y la búsqueda de empleo por internet, que dicen, ayuda. Y de paso, hacer nuevos amigos, con los que compartir, quizás, los recuerdos del tiempo a contrarreloj y de aquella vida que pasaba sin serlo.

Lo que dura, dura….¿o no?

Casualmente anoche mantuve una conversación acerca de la compra de un electrodoméstico, concretamente una nevera, o como dicen en Ecuador, una refrigeradora. A la salida del establecimiento, tras el dinero invertido, la pregunta del millón no pudo ser otra más que aquella sobre la duración de la nueva adquisición. La respuesta la teníamos clara: mucho menos que su antecesora.

Esa tarde quisiera compartir con vosotros un documental emitido en TV2 titulado Comprar, tirar, comprar  de Cosima Dannoritzer, que invita a reflexionar sobre la obsolescencia programada. En él se puede observar que este mecanismo del capital ya no es un secreto a voces, sino una descarada manera de provocar un consumo y desperdicio constante. La obsolescencia programada parece ser la clave para que el sistema suicida y despilfarrador en el que vivimos no interrumpa su crecimiento. Un progreso económico que probablemente no tendrá sentido cuando nuestro planeta limitado se convierta en un contexto inhabitable para los seres vivos, incluidos nosotros. El vídeo culmina positivamente, sin idealismos, pero con una clara apuesta por otros sistemas de producción armónicos con el entorno ambiental y una propuesta de cambio de paradigma con respecto al consumo y la construcción de la identidad. Deseo os guste. ¡No a la obsolescencia programada!

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/documental-comprar-tirar-comprar/1382261/

 

La crisis española de forma inteligible y sentido del humor: Simiocracia

Aleix Saló, autor de Españistán. Este país se va a la mierda, regresa con su originalidad e ironía para contar, en formato cómic, qué ha pasado en la península ibérica desde los albores de la crisis financiera en 2008. Para todos aquellos que se han preguntado alguna vez cómo hemos llegado hasta aquí y no pueden descifrar (como una servidora) los datos macroeconómicos que vomitan los medios cada día,  para los que tienen curiosidad por conocer los entresijos de la economía española y también, su peculiar forma de administrar los recursos, aquí llega Simiocracia. Crónica de la gran resaca económica. Parece que el país de los toros por antonomasia tenía otra fauna por reconocer. Espero que les guste.