Adictos al trabajo en situación de desempleo

No sé si alguno de ustedes ha llegado a sentirse en alguna ocasión como yo, pero para los que una vez fuimos adictos al trabajo, o sea, nuestro desempeño laboral era el centro y razón de ser de nuestras vidas, el encontrarnos en el desempleo es un situación  no sólo nociva en términos laborales, sino que implica ciertos efectos colaterales en las relaciones sociales.

Si usted tenía una agenda laboral completa hasta los fines de semana y las fiestas de guardar; si su principales amistades se forjaron en el entorno laboral; si respondía llamadas en su teléfono móvil a cualquier hora; si la bandeja de correo electrónico cada mañana estaba a rebosar y hoy, apenas le llega el spam de empresas comerciales, tal vez usted me comprenda. Puede que también le sucediera que con la última nómina y la postrera reunión de despedida, los refuerzos sociales se hicieron cada vez más laxos hasta desaparecer en el universo tedioso del tiempo libre.

Parece que hoy no queda más que salir a dar largos paseos bajo el sol primaveral, frecuentar a la familia y eso sí, dedicar la mitad de la jornada a profundizar en esto de las redes sociales y la búsqueda de empleo por internet, que dicen, ayuda. Y de paso, hacer nuevos amigos, con los que compartir, quizás, los recuerdos del tiempo a contrarreloj y de aquella vida que pasaba sin serlo.